viernes, 7 de julio de 2017

Estudio de las actitudes

EL ESTUDIO DE LAS ACTITUDES
Relación entre las actitudes y las relaciones interpersonales

El éxito que experimentemos en nuestra vida depende en gran parte de la manera como nos relacionemos con las demás personas y la forma como reaccionamos ante las diferentes situaciones de la vida.

Según Floyd Allport, una actitud es una disposición mental y neurológica, que se  organiza a partir de la experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden. Mientras que Eduardo Moreno dice que las actitudes son demostraciones concretas de sentimientos y percepciones adquiridas, proyectadas en personas, grupos u objetos.



En resumen, la actitud es estado del ánimo que se expresa de una cierta manera como reacción ante cierta circunstancia y encontramos tres componentes principales:

Componente cognitivo:
Para que exista una actitud, es necesario que exista también una representación cognoscitiva de objeto. Está formada por las percepciones y creencias hacia un objeto, así como por la información que tenemos sobre un objeto.
Componente afectivo:
Es el sentimiento en favor o en contra de un objeto social. Es el componente más característico de las actitudes.

Componente conductual:
Es la tendencia a reaccionar hacia los objetos de una determinada manera. Es el componente activo de la actitud.
A fin de garantizar resultados positivos en las relaciones interpersonales que día a día practicamos en nuestro entorno de acuerdo al rol que desempeñamos, es necesario estar atentos de:

  • ·   Cómo actuamos
  • ·   Sabemos manejar nuestras emociones
  • ·   Cómo garantizamos que nuestras relaciones nos proporcionen esos resultados positivos

Definitivamente, nuestra actitud es esencial a la hora de relacionarnos con los demás, y más, si entendemos que cada persona es un mundo con situaciones, emociones, propósitos, miedos y anhelos diferentes. Existen algunos pasos que nos ayudarán a entender mejor el mundo de otro.

  • ·         Comprender sus sentimientos y escuchar sus ideas
  • ·         Preguntarle sus opiniones y expectativas
  • ·         Escuchar sus demandas
  • ·         Conocer sus dificultades al ejecutar las tareas
  • ·         Conocer su motivación
  • ·         Ofrecer un cauce a sus motivaciones

Al abordar el tema de las relaciones interpersonales, es imposible no mencionar la comunicación, siendo éste un tema de vital importancia y de tanta trascendencia para establecer una interacción con las demás personas que intervienen en nuestro mundo.
La comunicación es un proceso de transmitir  o recibir información de una o varias personas a otra diferente. Es un proceso o conjunto de procesos físicos y psicológicos mediante los cuales se ponen en relación dos o más personas.



Estos son los cimientos y principios de una buena comunicación:

Mejorar nuestra capacidad de escucha
Antes de actuar o hablar es necesario detenerse a escuchar, tanto lo que expresa la otra persona como lo que dicen nuestros sentimientos. De hecho, cuanto más escuchemos nuestra voz interior, mejor oiremos las de afuera. Cuando hacemos silencio para escuchar demostramos que hay sabiduría en nosotros. El sabio Salomón en Proverbios 17:28 dice que “Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, cuando cierra los labios, por prudente.”

Hacer observaciones sin evaluar
No es lo mismo decir: "No sabía si hoy vendrías a comer", que "nunca te acuerdas de avisarme". Al hacer observaciones hablamos de un contexto y de un momento determinado, sin apelar a los hechos pasados, y comunicando cómo nos sentimos de forma clara. Si lo mezclamos con una valoración es más probable que la otra persona recoja la crítica y oponga resistencia. No estamos en la capacidad de juzgar, y cuando lo hacemos, fallamos. “No juzguéis para que no seáis juzgados”, nos dice la Palabra de Dios en Mateo 7:1

Identificar y expresar sentimientos
Existe en general una dificultad para reconocer y expresar abiertamente los sentimientos. Es preferible intentar explicar nuestras emociones de forma más definida y menos vaga (en lugar de decir: "estoy bien", mejor decir: "Me siento animado y entusiasmado porque...").

Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos
Esto significa reconocer que la rabia, el amor o el odio que nos despiertan ciertas personas o comentarios son exclusivamente nuestros. Es el resultado de cómo decidimos tomarnos lo que dicen y hacen los demás, de acuerdo con nuestras expectativas o necesidades.

Saber pedir lo que necesitamos
Es preciso diferenciar entre una exigencia y una petición. La exigencia comporta desconfianza, pues manifestamos nuestros deseos bajo una amenaza implícita o explícita en el caso de que no se satisfagan. En cambio, cuando formulamos una petición la otra persona no se siente obligada a cumplirla. Solo queremos que haga lo que le pedimos si le apetece. El respeto es esencial.

Entender que no siempre se tiene la razón
Todos estamos en peligro de equivocarnos, juega un papel importante a la hora tener una buena comunicación y, por consiguiente, buenas relaciones interpersonales. La humildad en el momento de reconocer que nos hemos equivocado y la disposición de aprender de todas las situaciones y todas las personas, nos hace grandes. Así seremos personas agradables y sabias para comunicar, enseñar y recibir enseñanza.

Ponerse en el lugar del otro
Jesucristo nos dejó una regla de oro, la cual nos dará la clave para tener excelentes relaciones interpersonales y nos ayudará en nuestra labor de instructores, misioneros y evangelistas de nuestros jóvenes y liderados: “Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas” Mateo 7:12





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