CONDUCCIÓN
DE REUNIONES EFECTIVAS
Informe
o autoevaluación
Tenemos reuniones para
ahorrar tiempo, evitar confusiones, focalizar esfuerzos, seguir los mismos
objetivos, planificar acciones, etcétera; pero lastimosamente, en muchas
ocasiones, no cumplimos con estos propósitos.
Hay algunas cualidades que debemos tener
o empezar a desarrollar para hacer más efectivas nuestras reuniones: Habilidad
o tacto para saber comunicarnos, capacidad de seguimiento y saber escuchar.
Quizás en ocasiones fallamos en algunos de estos puntos clave y por eso no
hemos logrado sacar el mejor provecho de ellas.
Pero en términos generales,
debemos tener presente cuatro aspectos importantes de los cuales depende el
éxito de nuestras reuniones: Planeación, Organización, Conducción y Conclusión.
Siempre que planeamos una
reunión con el Concilio Juvenil, disponemos de una agenda con los puntos que se
han enviado con anterioridad, esto nos ayuda a mantener un orden. Pienso que
sería mucho mejor si pudiéramos compartir los puntos con los asistentes por
medios digitales, para que todos lleven sus ideas claras y no perder tiempo
divagando y haciendo comentarios fuera de contexto con cada uno de los temas a
tratar. También podríamos implementar la lluvia de ideas de manera previa para
dejar el tiempo de la reunión para concretar y tomar decisiones.
También es importante que
tengamos responsabilidades asignadas previas a la reunión. Contamos nuestra
secretaria quien prepara la agenda, toma nota de los comentarios y decisiones,
y hace la lectura del acta para asegurarnos de que todos estemos en común
acuerdo. También tenemos asignado el encargado del devocional con anticipación.
Con respecto al tacto o
prudencia a la hora de hablar, aunque en ocasiones hemos tenido inconvenientes
normales, creo que lo hemos podido manejar bien y no ha trascendido. Es
supremamente necesario invitar la presencia de Dios en la reunión para que nos
ayude a encontrar las mejores palabras y a estar atentos para que la reunión
fluya de la forma más adecuada.
Algo en lo que reconozco que
hemos fallado varias veces es que, aunque planeamos mucho y tenemos cronograma
de actividades, no tenemos un seguimiento adecuado a cada una de las
actividades. Sí delegamos las responsabilidades y tratamos de cumplirlas pero
con todo el trabajo que tenemos en cada uno de nuestros clubes, a veces llega
la fecha de la actividad y nos vemos cortos de tiempo para su realización.
Debemos ser más organizados en esto.
Es responsabilidad de quien
dirige la reunión, evitar que los asistentes se desvíen del tema. En eso
tratamos de cumplir ya que casi siempre que nos reunimos, estamos cortos de
tiempo y debemos ir a cumplir otros compromisos personales o con la misma
iglesia.
En cuanto a los asistentes,
hemos tomado la iniciativa de que a las reuniones del Concilio Juvenil vayan
los directores acompañados por algún miembro de su directiva para que se vayan
relacionando con este tipo de reuniones y de toma de decisiones; pero lo que
hemos notado es que en muchas ocasiones el acompañante, ya sea alguno de los
subdirectores, tesorero o secretaria, no están muy enterados de los temas a
tratar. Pienso que en ese sentido sí estamos fallando con la buena
comunicación, ya que después de nuestras reuniones, es deber de los asistentes
que informen acerca de las decisiones y proyectos al resto de los líderes
juveniles de nuestra iglesia para que también se sientan involucrados y
motivados.
Existen
varios tipos de reuniones y el desarrollo de las mismas depende mucho de su
objetivo, y a pesar de tenemos muchas cosas por mejorar, hemos ido
evolucionando en este tema y siento que se ha notado el progreso. Dios nos
ayude a seguir mejorando y que esto se vea reflejado en el buen liderazgo
juvenil y en el trabajo con nuestros muchachos.


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