viernes, 7 de julio de 2017

Capacitación para instructores

CAPACITACIÓN PARA INSTRUCTORES
Informe del Seminario


Cuando se trata de capacitar Instructores en el Ministerio Juvenil, la tarea se torna un poco compleja. Estos Instructores son personas con experiencia, conocimiento y un modelo de trabajo de establecido en su forma de liderar.



En el desarrollo del Seminario, se describieron seis modelos diferentes de trabajo con los jóvenes, los cuales vale la pena resaltar. Es necesario que cada Instructor en el Ministerio Juvenil sepa cuál es el modelo con el que ha estado trabajando a lo largo de su liderazgo, se analice y determine si es hora de empezar a implementar otro modelo o varios de ellos.

1.    Modelo Experiencial
Está enfocado en las preguntas y las necesidades sentidas por los jóvenes. El instructor, bien capacitado, con práctica y pericia en temas de interés para los jóvenes, se encuentra en condición de responder a las preguntas realizadas constantemente por parte de sus instruidos, siendo un buen consejero y sobre todo, respondiendo siempre con un Escrito está.

2.    Modelo de Satisfacción
Este modelo se enfoca en la necesidad de clarificar y enseñar doctrinas y normas. Creo que es más a satisfacción del Instructor que del joven, teniendo en cuenta que el Instructor imparte estos principios y normas de acuerdo a lo que su experiencia le dicta que es mejor para los muchachos, en ocasiones puede ser beneficioso para los instruidos, pero no les permite escoger otros caminos u opciones en el aprendizaje que puedan llegar a ser buenos también.

3.    Modelo de Comunidad
Enfocado en la necesidad de compartir y pertenecer a un grupo de creyentes. En ocasiones, es necesario dejar que el mismo grupo sea quien instruya a cierto joven. Con el ánimo de pertenecer al grupo o de simpatizar con determinadas personas, los jóvenes cambian de actitudes, vocabulario o forma de pensar, que de otra manera no lo harían. Conociendo nuestro grupo de jóvenes, esto puede ayudar con la instrucción de algunos muchachos en particular.

4.    Modelo de Desarrollo

Enfocado en las necesidades del desarrollo y etapas de madurez de la fe. No es lo mismo instruir a niños menores, adolescentes o jóvenes. Tienen gustos, necesidades y experiencias diferentes. Lo mismo pasa en la cuestión de la fe. Los jóvenes que llevan poco tiempo en el evangelio tiene necesidades y luchas diferentes a quienes ya tiene más tiempo compartiendo nuestra fe. Este modelo de está encaminado en reconocer las necesidades particulares de cada una de estas etapas en el grupo para poder suplirlas. 

5.    Modelo Espiritual
Enfocado a los anhelos espirituales no encontrados de los jóvenes disciplinas espirituales, nuevos estilos de adoración). A medida que pasa el tiempo, el mundo crea nuevos estilos de diversión que, sin lugar a dudas, atrae a muchos jóvenes. Es preciso que evolucionemos también y busquemos nuevos métodos de adoración, retención y evangelismo, que sin salirnos de nuestros parámetros, tengan un toque juvenil que llame la atención de nuestros muchachos y se sientan motivados a militar en la Iglesia del Señor.  

6.    Modelo Generacional/Cross-cultural
Enfocado en la necesidad de “entender” y “alcanzar” a la juventud como un grupo social y cultural distinto. Cuando un líder juvenil puede hablar de temas que tienen que ver con el día a día de la juventud, le es más fácil ganar su confianza y lograr que su consejo e instrucción sea atendido. Como instructores, es necesario estar actualizado e involucrado con la juventud, no solamente en las clases y reuniones. Debemos convertirnos en sus amigos.




Existen 7 Principios para trabajar con los jóvenes, a través de los cuales seremos mejores instructores, preparando a nuestros muchachos para la salvación:
1.    Crece espiritualmente:
Es necesario que nos alimentemos espiritualmente para poder ofrecer también de ese alimento a nuestros jóvenes. Tener siempre presente que Separados de Dios, nada podemos hacer.
 2.    Equípalos para el liderazgo:
Tener en cuenta que nuestro turno de trabajo en la causa del Señor, pronto pasará. Debemos preparar a los jóvenes para que ellos también quieran trabajar en el liderazgo juvenil y continuar con la misión.
3.    Cultiva buenas relaciones:
Siempre serán importantes, tanto entre el Instructor y los instruidos, como entre los mismos jóvenes. Esto hará que las clases sean más amenas y se logre un mejor aprendizaje a través de las interacciones grupales.
 4.    Planea con propósito:
No se trata solo de distraer, se trata de enseñar, disciplinar, instruir. Debemos tener siempre presente cuál es el objetivo de mi clase y trabajar en pro de eses objetivo, pero sobre todo, tener en cuenta que nuestro Propósito principal es prepararnos para la Eternidad.
 5.    Estimula a otros:
El trabajo en equipo en muy importante. A veces pretendemos hacer las cosas por nuestra propia cuenta y casi siempre fallamos. Debemos incentivar a otros para que también empleen sus fuerzas por la causa del Señor, enseñándoles, motivándoles y acompañándoles en su desempeño.
 6.    Promueve tu ministerio:
Otro punto importante es hacer una buena publicidad de cada actividad, cada proyecto y cada buena idea, con el objetivo de encontrar apoyo, que más personas se quieran unir a esta importante tarea y que más jóvenes deseen participar de las instrucciones y actividades que los ayudarán a prepararse para la Salvación.
 7.    Involucrarlos en el servicio:

Los actos de bondad, de apoyo a la comunidad, de servicio al prójimo, marcan de una manera increíble los corazones de aquellos que participan en ellos. Esta es otra manera poderosa de instruir a nuestros jóvenes, utilizando el ejemplo de nuestro amoroso y tierno Jesús.






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