CAPACITACIÓN PARA INSTRUCTORES
Informe del Seminario
Cuando se trata de capacitar
Instructores en el Ministerio Juvenil, la tarea se torna un poco compleja.
Estos Instructores son personas con experiencia, conocimiento y un modelo de
trabajo de establecido en su forma de liderar.
En el
desarrollo del Seminario, se describieron seis modelos diferentes de trabajo
con los jóvenes, los cuales vale la pena resaltar. Es necesario que cada
Instructor en el Ministerio Juvenil sepa cuál es el modelo con el que ha estado
trabajando a lo largo de su liderazgo, se analice y determine si es hora de
empezar a implementar otro modelo o varios de ellos.
1. Modelo Experiencial
Está enfocado
en las preguntas y las necesidades sentidas por los jóvenes. El
instructor, bien capacitado, con práctica y pericia en temas de interés para
los jóvenes, se encuentra en condición de responder a las preguntas realizadas
constantemente por parte de sus instruidos, siendo un buen consejero y sobre
todo, respondiendo siempre con un Escrito
está.
2. Modelo de Satisfacción
Este modelo se
enfoca en la necesidad de clarificar y enseñar doctrinas y normas. Creo que es
más a satisfacción del Instructor que del joven, teniendo en cuenta que el
Instructor imparte estos principios y normas de acuerdo a lo que su experiencia
le dicta que es mejor para los muchachos, en ocasiones puede ser beneficioso
para los instruidos, pero no les permite escoger otros caminos u opciones en el
aprendizaje que puedan llegar a ser buenos también.
3. Modelo de Comunidad
Enfocado en la
necesidad de compartir y pertenecer a un grupo de creyentes. En ocasiones, es
necesario dejar que el mismo grupo sea quien instruya a cierto joven. Con el
ánimo de pertenecer al grupo o de simpatizar con determinadas personas, los
jóvenes cambian de actitudes, vocabulario o forma de pensar, que de otra manera
no lo harían. Conociendo nuestro grupo de jóvenes, esto puede ayudar con la
instrucción de algunos muchachos en particular.
4. Modelo de Desarrollo
Enfocado en las necesidades del
desarrollo y etapas de madurez de la fe. No es lo mismo instruir a niños
menores, adolescentes o jóvenes. Tienen gustos, necesidades y experiencias
diferentes. Lo mismo pasa en la cuestión de la fe. Los jóvenes que llevan poco
tiempo en el evangelio tiene necesidades y luchas diferentes a quienes ya tiene
más tiempo compartiendo nuestra fe. Este modelo de está encaminado en reconocer
las necesidades particulares de cada una de estas etapas en el grupo para poder
suplirlas.
5. Modelo Espiritual
Enfocado a los
anhelos espirituales no encontrados de los jóvenes disciplinas espirituales,
nuevos estilos de adoración). A medida que pasa el tiempo, el mundo crea nuevos
estilos de diversión que, sin lugar a dudas, atrae a muchos jóvenes. Es preciso
que evolucionemos también y busquemos nuevos métodos de adoración, retención y
evangelismo, que sin salirnos de nuestros parámetros, tengan un toque juvenil
que llame la atención de nuestros muchachos y se sientan motivados a militar en
la Iglesia del Señor.
6. Modelo Generacional/Cross-cultural
Enfocado en la
necesidad de “entender” y “alcanzar” a la juventud como un grupo social y cultural
distinto. Cuando un líder juvenil puede hablar de temas que tienen que ver con
el día a día de la juventud, le es más fácil ganar su confianza y lograr que su
consejo e instrucción sea atendido. Como instructores, es necesario estar
actualizado e involucrado con la juventud, no solamente en las clases y
reuniones. Debemos convertirnos en sus amigos.
Existen 7 Principios para trabajar con
los jóvenes, a través de los cuales seremos mejores instructores, preparando a
nuestros muchachos para la salvación:
1. Crece espiritualmente:
Es necesario que nos alimentemos espiritualmente para
poder ofrecer también de ese alimento a nuestros jóvenes. Tener siempre
presente que Separados de Dios, nada
podemos hacer.
2. Equípalos para el
liderazgo:
Tener en cuenta que nuestro turno de trabajo en la causa
del Señor, pronto pasará. Debemos preparar a los jóvenes para que ellos también
quieran trabajar en el liderazgo juvenil y continuar con la misión.
3. Cultiva buenas
relaciones:
Siempre serán importantes, tanto entre el Instructor y
los instruidos, como entre los mismos jóvenes. Esto hará que las clases sean
más amenas y se logre un mejor aprendizaje a través de las interacciones
grupales.
4. Planea con propósito:
No se trata solo de distraer, se trata de enseñar,
disciplinar, instruir. Debemos tener siempre presente cuál es el objetivo de mi
clase y trabajar en pro de eses objetivo, pero sobre todo, tener en cuenta que
nuestro Propósito principal es prepararnos para la Eternidad.
5.
Estimula a otros:
El trabajo en equipo en muy importante. A veces
pretendemos hacer las cosas por nuestra propia cuenta y casi siempre fallamos.
Debemos incentivar a otros para que también empleen sus fuerzas por la causa
del Señor, enseñándoles, motivándoles y acompañándoles en su desempeño.
6.
Promueve tu ministerio:
Otro punto importante es hacer una buena publicidad de
cada actividad, cada proyecto y cada buena idea, con el objetivo de encontrar
apoyo, que más personas se quieran unir a esta importante tarea y que más
jóvenes deseen participar de las instrucciones y actividades que los ayudarán a
prepararse para la Salvación.
7.
Involucrarlos en el servicio:
Los actos de bondad, de apoyo a la comunidad, de servicio
al prójimo, marcan de una manera increíble los corazones de aquellos que
participan en ellos. Esta es otra manera poderosa de instruir a nuestros
jóvenes, utilizando el ejemplo de nuestro amoroso y tierno Jesús.












